Para mi el hotel Côstes en principio fue música, variedad musical en mitad del aburrimiento homogéneo de estilos de percusión eléctrica y simple. Oír viejas glorias del latín jazz con buena música electrónica me gusto mucho.

Así que en mi primera visita a París, visite el local, resulto que no era solo eso, era mas, era un templo sibilino de personajes no homogéneos ni tampoco aburridos. Controvertidas vidas, de sedas exquisitas, peligrosas y envidiadas.

Fascinante atmósfera!!
ResponderSuprimirEl sitio es digno de tus diseños
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