sábado 13 de noviembre de 2010

Hotel Côstes

Para mi el hotel Côstes en principio fue música, variedad musical en mitad del aburrimiento homogéneo de estilos de percusión eléctrica y simple. Oír viejas glorias del latín jazz con buena música electrónica me gusto mucho.




Así que en mi primera visita a París, visite el local, resulto que no era solo eso, era mas, era un templo sibilino de personajes no homogéneos ni tampoco aburridos. Controvertidas vidas, de sedas exquisitas, peligrosas y envidiadas.





Pionero en decoración copiada hasta la saciedad, en definitiva un punto de equilibrio y glamour en el país Galo y por ende en Europa. Por eso y por sus luces tenues le he dedicado este cuadro.


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